Las Escuelas Bosque es un modelo de educación al aire libre donde la presencia de la naturaleza, el aire, el agua y el sol son elementos fundamentales en la que los alumnos aprenden mediante el juego, la exploración y el apoyo a la toma de riesgos, además de la importancia del ejercicio físico.

¿Alguna vez has tomado clases al aire libre? Muchas personas hemos experimentado una o dos clases de este tipo en nuestros años de educación primaria, cuando la maestra nos avisaba que íbamos a hacer alguna actividad fuera del salón, y todos notamos cómo cambiaba la atmósfera del aula. Además de disfrutar de un entorno natural y al aire libre con el que lograr una experiencia de aprendizaje distinta a la convencional, las escuelas-bosque ubicadas en sierras, montañas o playas ahora permiten que los estudiantes cumplan mejor las medidas sanitarias impuestas por la pandemia.

Escuelas Bosque en el Reino Unido

Este es el enfoque principal del fenómeno conocido como las “Escuelas Bosque” (Forest Schools). La Asociación de Escuelas Bosque en el Reino Unido las define como un estilo de aprendizaje basado en la cultura al aire libre donde los alumnos pueden aprender mediante un proceso a largo plazo que incluye el juego, la exploración y el apoyo a la toma de riesgos, con el objetivo de que puedan desarrollar confianza personal y fortalecer su autoestima mientras conviven en un ambiente natural.

Este proceso educativo llegó al Reino Unido en 1993, inspirado en el método educativo escandinavo, el cual contaba con una educación en la naturaleza. Este modelo está concentrado en los niveles de preescolar y primaria menor, las sesiones por clase pueden ser de dos horas mínimo, con un periodo escolar de 24 semanas en dos semestres, sin embargo, estas especificaciones pueden variar dependiendo de la institución en la que se impartan.

Actualmente existen Escuelas Bosque alrededor del mundo, con la mayor concentración en Europa, principalmente en Inglaterra y Escocia, y otras instituciones en España, Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelanda, entre otros.

Ambientes educativos en la naturaleza

Las escuelas al aire libre o escuelas bosque que nacen hace ya más de sesenta años en Dinamarca, se han ido extendiendo hasta nuestros días ofreciendo un sistema muy especial y efectivo de enseñanza, ya que no solo tiene como objeto la absorción del currículo escolar de los menores de etapas tempranas, sino que además resuelve de manera naturalizada las relaciones humanas: la cooperación, la gestión emocional o la creatividad, competencias indispensables de la posmodernidad.

Antes de la aparición del coronavirus, estos centros escolares ubicados en sierras, montes o playas eran solo una consecuencia lógica de lo que el escritor y divulgador Richard Louv denomina ‘Síndrome por Déficit de Naturaleza’, es decir, problemáticas nacidas en el interior de las cada vez más insensibles ciudades. Los espacios urbanizados estresantes contribuyen a que tanto adultos como menores se encuentren cada día más lejos de los beneficios que nos aportan los espacios naturales, propicios para vigorizar la salud.

Aunque en los territorios mediterráneos sea casi una novedad, incluso un modelo didáctico innovador, algunos países de Europa como Alemania, Finlandia o Suecia llevan décadas utilizando con resultados extraordinarios.

Los beneficios de las escuelas-bosque 

La pandemia debe servir como palanca de cambio para impulsar este modelo de escuela, con los diversos espacios de juego que existen en la naturaleza afincadas en diferentes lugares de nuestra geografía.

Las medidas de seguridad surgidas a raíz del SARS-COV-2 e interpuestas sobre el ambiente escolar suponen, a todas luces, un freno en cuanto a la calidad educativa se refiere, ya que el contacto con los objetos y los iguales es fundamental para que el desarrollo biológico, motor, cognitivo y relacional sea óptimo. 

  • Las escuelas en la naturaleza pueden ayudar a superar las estrictas medidas sanitarias a través de un currículum adaptado al medio sin afectar la salud infantil, más bien, todo lo contrario.
  • Permite al menor potenciar su instinto de exploración y curiosidad tan limitado en las grandes ciudades. 
  • Además, la observación directa de sus experiencias ayudan a crear una visión real de aquello que está vivenciando en cada momento. 
  • Los entornos abiertos ayudan a mantener la distancia sanitaria con mayor facilidad, además, es sabido que el contacto con el oxígeno y el sol, (apoyado en un estado de felicidad de los menores que pueden moverse libremente al tiempo que aprenden), potencian una mejora del sistema inmunitario. 
  • Por otro lado, los materiales de aprendizaje (el aula es el bosque) se encuentran en el propio entorno (plantas, ramas, arena, piedras…), esto es, materiales que no pueden transmitir ningún tipo de organismo vírico.
  • Este modelo educativo contribuye, en materia sanitaria, a aumentar su resistencia a las enfermedades debido al fortalecimiento del sistema inmune y disminuye la obesidad o las enfermedades respiratorias.

Enseñanza al aire libre para disminuir el riesgo de contagios

¿Cómo podría este modelo educativo crecer en el contexto de la pandemia? El gobierno británico emitió un comunicado este verano donde invitan a la población a participar en más actividades al aire libre, con sus respectivas restricciones, para evitar los contagios. Las Escuelas Bosque en este país han podido resumir sus clases, con grupos de 15 alumnos y con un líder por grupo. Muchas instituciones han sido alentadas a hacer estos mismos cambios, a tomar sus clases con las mismas especificaciones pero fuera de las aulas, ya que el riesgo de contagio en exteriores es considerablemente menor, y los alumnos no se verán obligados a posponer sus estudios o a tomarlos en formato virtual.

Los países latinoamericanos podrían adoptar las Escuelas Bosque como una solución para las instituciones educativas, además de que aportaría soluciones a otros problemas como  la obesidad infantil, reducir el tiempo en pantalla que los menores pasan diariamente, y desarrollar habilidades que no podrán encontrar en un aula física o virtual. Podemos tomar como ejemplo a Dinamarca, ya que fue uno de los primeros países en retomar las clases en el mes de abril, para niños menores de 11 años, que se consideraban que eran aquellos dependientes al cuidado de sus padres para tomar clases virtuales desde sus casas.

Gracias a iniciativas como las Escuelas Bosque, y al cumplimiento de las medidas preventivas ante la COVID-19, los contagios se han podido controlar sin la necesidad de posponer las clases, sino simplemente adaptándolas a entornos al aire libre como parques, patios o incluso calles peatonales, no tienen que ser realizadas en bosques o parques naturales necesariamente, sino que pueden adaptarse a las características particulares de cada ciudad. Para esto es necesario adaptarnos nosotros, dar más cabida a las aulas al aire libre, cambiar nuestra dinámica escolar, encontrar los recursos a nuestro alcance para aprovechar al máximo las posibilidades que tenemos y salir adelante de este problema.

Fuentes:

https://observatorio.tec.mx/edu-news/escuelas-bosque-pospandemia

https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/escuelas-bosque/

Comparte!
WhatsApp chat