bido a la crisis sanitaria del coronavirus nos ha obligado a adaptarnos a una manera diferente de impartir clases y esto ha disparado el uso de aplicaciones de videoconferencia, por ende se ha podido constatar que el uso de estas plataformas ha creado un cansancio significativo en las personas.

Desde problemas como acoso cibernético, zoombombing, disponibilidad de recursos tecnológicos, horarios o carga de trabajo en casa para las madres y padres, la instauración de la educación en línea como principal plataforma didáctica no ha estado libre de obstáculos. Con estos meses dentro de este nuevo esquema surge otra problemática a tratar para asegurar una experiencia educativa de calidad: la fatiga Zoom.

La ‘fatiga Zoom’ o ‘fatiga por Zoom’ se define como un estado de hastío, cansancio y aburrimiento que puede sentir un usuario al atender múltiples juntas, clases o eventos en línea durante el día. Los efectos causados por esta fatiga pueden ser perjudiciales para un ambiente didáctico, especialmente si se presentan frecuentemente.

Factores negativos

  • La videollamada elimina sutilezas fundamentales de la comunicación presencial. No vemos el cuerpo de la persona (perdemos la información postural) y tampoco pequeños gestos que pueden ser reveladores para la comunicación.
  • Si la calidad del vídeo es mala (congela la imagen o produce cortes auditivos) aún se pierde más información, incluso partes del mensaje verbal. Esto nos obliga a estar más atentos, aumentando el cansancio y generando sentimientos de frustración. Si por estos problemas técnicos nuestro interlocutor sube el tono aún se crea más agotamiento.
  • Se suprime información sensorial (tacto, olfato y gusto).
  • El contexto también modula la comunicación y en la videoconferencia desaparece, puesto que siempre es el mismo. Ver siempre la misma imagen también cansa mentalmente debido a la monotonía. Por otro lado, mostrar parte de nuestro hogar también puede ser vivido como una invasión de la intimidad.
  • Los silencios, parte importante durante el mensaje, pueden ser considerados problemas de conexión, y confunde si son o no intencionales.
  • La mirada. No saber dónde mira el otro (al interlocutor, a la cámara, otro elemento…) genera incomodidad.
  • Multitarea: Hacer otras cosas mientras se hace una videoconferencia es algo muy habitual que aumenta el cansancio (la llamada “atención parcial continua”).

¿Cómo afecta la fatiga Zoom a los niños?

El problema puede ser más serio cuando se trata de niños, que no tienen aún las herramientas para identificar que lo que les sucede es simplemente ‘fatiga Zoom’. En casos como estos los padres deben ser vigilantes ante la tolerancia de los niños a estar sentados frente a una pantalla.

Si un niño deja la sesión de clase en la que está para jugar con sus juguetes, tiene un episodio de ira o simplemente se niega a entrar a la sesión, podría no ser una situación de capricho, sino un caso real de agotamiento para el aprendizaje remoto.

 ¿Qué hacer para evitar la fatiga en los docentes?

  • La comunicación virtual estará presente con nosotros siempre, por lo que es importante aprender a utilizarla y a adaptarnos a ella.
  • Obtén competencias digitales. Aprende su funcionamiento a fondo.
  • Si te saturas, apaga la cámara. Disminuirá la cantidad de estímulos y relajará tu cerebro.
  • Vuelve al teléfono. Transmite únicamente el mensaje verbal y suele tener más calidad técnica, lo que también reduce el esfuerzo atencional. Si es posible, camina mientras hablas (aumenta la creatividad y la concentración y rebaja la ansiedad).
  • No tener reuniones de más de 45 minutos y organizarlas de manera que los participantes puedan hacer una pausa de al menos 15 minutos entre reunión y reunión. De esta manera, el cerebro puede recuperarse de este esfuerzo digital.

¿Qué hacer para evitar la fatiga en los niños?

  • Utilizar los periodos de receso para que los niños descarguen un poco de la energía que no pueden usar mientras están sentados.
  • Dedicar alrededor de unos diez minutos de caminata, un par de ejercicios de yoga o pasar un rato breve jugando con su mascota, puede ayudar significativamente a reducir los niveles de estrés y mejorar la concentración de los niños.
  • Crear un espacio adecuado para el aprendizaje pero que también permita la relajación, es crucial para que los niños estén más cómodos en las clases.
  • Colocar al niño en un sentado correcto que no implique ningún esfuerzo extra, con la pantalla a nivel de los ojos y a una distancia razonable de los mismos. 
  • Es recomendable que esté libre de distracciones, pero que tenga elementos que el niño considere suyos y lo hagan sentir cómodo en este espacio.
  • Crear una agenda que tenga en cuenta los plazos necesarios para cumplir con las responsabilidades escolares, pero que sea flexible de acuerdo a las necesidades del niño.
  • Es importante darle al niño un sentido de control y responsabilidad sobre su propia agenda.

¿Qué hacer para evitar la fatiga Zoom en los estudiantes jóvenes?

  • La retroalimentación es básica. Es necesario tener un canal de comunicación abierta con los estudiantes para saber cómo están emocionalmente y tomar decisiones con base en la capacidad y salud mental de los alumnos en tiempos de encierro.
  • Como maestros, es recomendable dedicar un tiempo de la clase a conocer el estado de nuestros estudiantes y motivarlos a compartir sus inquietudes al momento de elaborar una agenda y marcar un ritmo de trabajo.
  • Diversificar y priorizar es clave. Al momento de estructurar la dinámica de la clase a lo largo de un semestre hay que preguntarse: ¿Es necesario que los alumnos estén interactuando en tiempo real para este tema o cuestión? ¿La puedo grabar para que la vean y la repitan a su ritmo?
  • Lecciones grabadas, estas ofrecen la ventaja de poder ser vistas en un horario más flexible, y revisarlas cuantas veces sea necesario hasta captar la idea. 
  • Ser conciso, breve y amigable también es determinante en el propósito de mantener la atención de los alumnos y hacer más fácil el proceso enseñanza-aprendizaje.
  • El teletrabajo no volverá a ser como antes tras la pandemia, por lo que la fatiga de Zoom seguirá siendo un reto que tanto las instituciones educativas  como los docentes deberán afrontar si quieren que sus estudiantes aprendan de una forma eficaz.

Las instituciones educativas no deberían considerar el buen uso de las videoconferencias como una responsabilidad exclusiva del docente, sino que deberían introducir normas para establecer un marco claro de organización en equipo. De esta manera, se generará seguridad, se reforzará la productividad y se protegerá la salud de los estudiantes y docentes, de manera que todos salgan ganando.

Fuentes:

https://observatorio.tec.mx/edu-news/fatiga-zoom-estudiantes

https://www.salud.mapfre.es/cuerpo-y-mente/psicologia/fatiga-zoom/

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