Si usted es docente y sufre un sentimiento de estar agotado, ineficacia, malestar físico, de culpa por tener una actitud negativa hacia el trabajo y su actitud muchas veces acaba influyendo en la motivación de sus alumnos, probablemente estar experimentando el síndrome de burnout, que no solo lo está afectando a usted como docente e incluso puede afectar a demás directivos, alumnos y hasta familias.

¿Que es el Burnout?

Burnout también conocida como síndrome de “estar quemado” (SEQ), el término inglés que le da nombre se podría traducir como desgastado, exhausto o “quemado” en términos coloquiales.

La escritora, periodista y autora del libro Can’t Even: How Millennials Became the Burnout Generation (el cual saldrá a la venta en septiembre), Anne Helen Petersen, describe el “burnout” como algo más allá de agotamiento físico o psicológico, es el sentimiento de estar exhausto de la vida misma pero a pesar de ese agotamiento, seguir adelante, sin descansar.

Aunque no se trata de un síndrome específico del profesorado y no existen estadísticas fiables sobre esta patología, pero debido a la cuarentena, este efecto ha crecido en los últimos meses con fuerza.

Una de las características del burnout es no tener sensación de logro al terminar algo estresante como por ejemplo un examen final o un proyecto importante en el trabajo. Es como estar buscando constantemente una sensación de obtener un logro pero sin poder alcanzarlo, y esto se debe ya sea por ansiedad, carga de trabajo o distracciones. Josh Cohen, psicoanalista especializado en burnout, lo describe de la siguiente manera: “Te sientes burnout cuando has agotado todos tus recursos internos, pero no puedes liberarte de la compulsión nerviosa de seguir adelante».

Los efectos que suelen acompañar este síndrome son ansiedad, insomnio, conflictos interpersonales, bajo desempeño laboral, menor creatividad, e incluso renuncias y enfermedades.

El problema de los docentes, estar siempre presentes 

Profesiones como la docencia o la sanidad, que exigen un contacto permanente con personas, con horarios de trabajo prolongados, remuneraciones económicas inadecuadas, entrega, idealismo y servicio a los demás, un alto grado de autoexigencia y una gran tendencia a implicarse en el trabajo, son las más vulnerables al desgaste profesional.

Debido a la pandemia, vimos que muchos centros educativos cerraron y esto no fue tarea fácil para los docentes ya que tuvieron que adaptarse a las clases virtuales rápidamente y con ello además deben ser mucho más flexibles y estar a disposición de estudiantes y padres de familia siempre que lo necesiten.

Un ejemplo es el caso de Chrissy Romano Arrabito, maestra de segundo grado en Nueva Jersey, Estados Unidos. Su día comienza por  la mañana, enviando videos de buenos días a todos sus alumnos y acaba la jornada laboral a las diez de la noche, horas que utiliza para contestar llamadas de madres y padres de familia que trabajan durante el día (muchos de ellos son trabajadores esenciales), y hasta esa hora pueden buscarla para resolver sus dudas y lo que sucede es que, muchos padres o administrativos tienen la expectativa de que al estar en casa, los docentes no tienen razón para no estar disponibles para ayudar a sus alumnos, madres o directivos.

La parte más agotadora del trabajo es que siento que estoy poniendo todo este esfuerzo sin saber realmente si vale la pena»

Otro tema al hablar de la enseñanza online por parte de los docentes, es que esperan que ellos se transformen en expertos de la noche  a la mañana y esta presión afecta mucho a su salud mental. Además, los docentes muchas veces también actúan como cuidadores, especialmente aquellos que trabajan en niveles preescolar, primaria y secundaria, lo que resulta en agotamiento físico, mental y emocional.

Ahora los docentes están lejos de sus estudiantes, lo que puede desatar ansiedad al no saber cómo están e  impotencia al no poder ayudarlos. Provocando que los docentes busquen estar siempre disponibles para sus alumnos, contestando correos o llamadas hasta altas horas de la noche, como lo hace Chrissy Romano. 

Aunque esa cercanía y esas emociones son importantes para el desempeño académico, estas actitudes, sentimientos y actividades, provocan burnout o estrés crónico, resultando en los docentes estos efectos desde el punto de vista profesional (impuntualidad, abundancia de interrupciones, absentismo, falta de compromiso en el trabajo, un anormal deseo de vacaciones, una disminución en la autoestima, así como una incapacidad para tomarse a la escuela en serio, e incluso al abandono de la profesión); y por ende económico, como desde el aspecto humano, manifestándose irritabilidad y repentinos cambios de humor, cansancio crónico y falta de energía, percepción desproporcionada de los propios errores e incapacidad para ver los éxitos laborales.

Burnout en educación superior: lecciones para los líderes 

La academia y la educación superior son extremadamente propensas a detonar el burnout ya que es una cultura donde se trata la enseñanza e investigación como pasiones que se deben de seguir a cualquier costo.

Debido a la cuarentena, muchos docentes se vieron frustrados y agotados a la hora de adaptarse a las plataformas online, lo que puede hacerlos más propensos a este síndrome. Incluso el verano, una época donde los docentes y administrativos aprovechan para desconectarse y descansar, ha sido muy diferente debido a la pandemia. Muchos docentes y administrativos han interrumpido sus vacaciones para atender  juntas y comités para hablar del panorama del cómo trabajarán en el siguiente curso escolar.

Es así, que es importante tomar en cuenta el burnout a la hora de planear el siguiente ciclo escolar ya que esto podría perjudicar a los docentes física y emocionalmente. Además, no abordar el tema puede producir una alta rotación de personal que abandonen la institución por otra que se preocupe más por la salud mental de sus empleados.  

Consejos para evitar el burnout en los docentes

Hacer que el ambiente laboral se sienta más humano

Hablar del tema de manera abierta y poner en claro las expectativas que hay sobre el siguiente año escolar es muy importante, ya que esto ayudará a que conozcan qué se espera de ellos y evitar estrés de más. Igualmente, es importante que los líderes compartan sus propias luchas,, compartir sus experiencias ayudará a crear conexiones significativas con el personal y generar confianza entre ellos. 

Simplificar y reducir la carga de trabajo

Los administradores deben priorizar las tareas esenciales y poner en pausa aquellas que no son tan importantes. Es una época de cambios e incertidumbre, es momento de tomar la experiencia de los meses anteriores y evaluar qué merece quedarse y qué no. 

Adoptar flexibilidad

Es importante descubrir las necesidades de los docentes para cumplir con su trabajo pero no presionarlos con romper récords; hacerles saber que lo importante es la salud y es salir adelante. Para esto, es crucial reconocer las fortalezas de cada docente y ayudarlos a crear planes de enseñanza personalizados. 

Intercambiar experiencias y consejos

Intercambia experiencias y consejos con otros colegas de profesión. Además, gracias al desarrollo de la tecnología y debido a la situación ahora, la conexión con otros educadores es mucho más fácil. De hecho existen interesantes comunidades docentes, para conversar con colegas y buscar consejos.

Fuentes:

https://observatorio.tec.mx/edu-news/burnout-docencia-familias

https://ideasqueinspiran.com/2016/04/22/el-sindrome-de-burnout-entre-los-profesionales-de-la-ensenanza/

https://ideasqueinspiran.com/2016/03/03/seis-consejos-para-reducir-el-estres-docente/

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