Durante el confinamiento por coronavirus, tanto docentes como estudiantes se vieron en la necesidad de adaptarse a las clases virtuales rápidamente, después de varios meses, es hora de reflexionar qué impactos ha tenido el COVID-19  en la educación y las lecciones que se puede aprender de esta situación.

Para esto, es importante primero observar la curva de aprendizaje de China al ser el primer país en entrar en cuarentena.

En China se pudo observar que ha aumentado el número de horas que los docentes y estudiantes pasan al frente de una pantalla, lo que no es ideal. De acuerdo a investigadores de la universidad de Pekin, solo de 15 a 30 minutos son suficientes para tener una sesión efectiva, pero el número de horas que en realidad pasan en línea son tres horas. Pero otros expertos recomiendan no sólo enfocarse en la pantalla, sino también en realizar actividades prácticas para reducir la fatiga y lograr una sesión satisfactoria. 

La brecha digital es otro problema que se ha acentuado en este país durante la pandemia. No todos los estudiantes tienen acceso a la tecnología necesaria para conectarse a las clases virtuales, por lo que en el mes de febrero, el Ministerio de Educación de China prohibio in troducir un currículo nuevo hasta el final del semestre, en cambio animó a los docentes a enfocarse en la salud mental, física y entretenimiento de los alumnos. Incluso para tener más acceso ha pedido el apoyo de las empresas más importantes de China. Operadores como China Mobile, China Telecom y China Unicom, así como Huawei, Alibaba y Baidu tendrán que respaldar esta plataforma con 7.000 servidores y un ancho de banda de 90 terabytes con el fin de que pueda funcionar de manera fluida.

La tercera lección que se puede aprender de ellos es el apoyo a sus docentes. La Escuela Internacional de Educación Yew Wah de Guangzhou, por ejemplo, se centró en apoyar la colaboración entre docentes y permitirles que experimenten. Los educadores trabajaron en equipo para abrir una plataforma de aprendizaje en línea en sólo una semana y están en constante comunicación compartiendo ideas y resolviendo dudas, lo cual los estudiantes tomaron como ejemplo de colaboración. 

Otra lección es la importancia de comunicarse con las familias de sus alumnos. Esto es muy importante, es decir, dejar que ellos opinen al respecto y se sientan escuchados. Siguiendo con el ejemplo de la escuela de Yew Wah, la institución encuestó a las familias después de 10 días de clases online, para conocer la opinión y el sentimiento general de madres y padres. La encuesta resultó en ideas útiles y sugerencias que se tomaron en cuenta, como por ejemplo, la duración de las sesiones en línea las cuales, tras la encuesta, fueron ajustadas a 10 minutos frente a la pantalla y 20 minutos con actividades asincrónicas. 

Lecciones durante la pandemia

Involucrar a las familias

 Ahora que los padres están más involucrados en la educación de sus hijos ya que tienen que pasar con ellos a diario ayudándoles en sus actividades, es muy importante valorar su opinión y aportaciones que puedan hacer al respecto.

Es importante también considerar los aspectos físicos y emocionales ya que estos aparecen debido a la pandemia y se debe tener consideración ya que estos factores pueden afectar el proceso de enseñanza, por ellos se debe ser más flexibles y adaptarse a la necesidad de los estudiantes. Por lo tanto, establecer horarios inflexibles para la enseñanza no es el enfoque más práctico, los estudiantes deben tener la oportunidad de acceder al material en diferentes momentos y maneras que mejor se adapten a su situación particular. 

La importancia de la salud mental

La salud mental es otra enseñanza que nos ha dejado la cuarentena. Debido a que el mundo está pasando por un momento caótico y traumático de manera colectiva, es más sencillo hablar sobre aislamiento, las emociones que esto ha provocado y cómo cada persona sobrelleva la situación de diferente manera. En cada nuevo modelo o política educativa, debería tomarse en cuenta la salud mental no sólo de los estudiantes, sino también la del profesorado, personal no académico y de apoyo, así como también desarrollar estrategias que beneficien su bienestar mental para un mejor proceso de enseñanza aprendizaje. 

A consecuencia de la pandemia, la ansiedad, incertidumbre, miedo y sentimientos de aislamiento han aumentado, por lo que es importante enfocarse en brindar apoyo a los estudiantes y permitir que se conecten entre sí de manera informal, ya sea por chat o por videoconferencia durante las clases en línea, señala el Foro Económico Mundial.

Además, reconocen que existe una gran brecha tecnológica ya que no todos los estudiantes tienen acceso a la tecnología necesaria para tomar sus clases en línea. Esta desigualdad se ha exacerbado por la pandemia, por lo que gobiernos y escuelas deberían de unir fuerzas para garantizar una infraestructura que ayude a minimizar esta brecha.

¿Cómo será el regreso a clases en la “nueva normalidad”? 

El ciclo escolar ha terminado en muchas partes del mundo y es importante comenzar a cuestionarse qué pasará en agosto o septiembre, meses en los que diversos países alrededor del mundo plantean reabrir los centros educativos.  

Ante la posibilidad de un regreso a clases presenciales, los líderes educativos deben formular diversas preguntas antes de abrir sus planteles. El Foro Económico Mundial indica que es necesario cuestionarse si están dispuestos a modificar el plan de estudios, el modelo educativo, e incluso, el tiempo de las lecciones para asegurar que los alumnos se puedan adaptar a la “nueva normalidad” en el aula, de manera que se puedan concentrar y participar en clase sin temor de contagiarse.

Por otro lado, la  pandemia ha desatado una crisis de ansiedad, miedo y sentimientos de aislamiento en los alumnos, por lo que se necesita que educadores y personal académico colaboren en la construcción de un sentido de comunidad a través del aprendizaje remoto. Este esfuerzo debería de permanecer una vez que se regrese a clases presenciales. El Foro Económico Mundial incluso invita a los educadores a cuestionarse si están dispuestos a darles las oportunidades para conocerse y conectarse mejor el uno con el otro y compartir sus sentimientos en un ambiente seguro. Esto puede ser creando espacios o tiempos específicos para hablar de su salud mental y capacitando a los docentes en este tema.

También será de suma importancia garantizar que todos los alumnos tengan acceso a la tecnología que se ha vuelto vital para el aprendizaje en línea durante la pandemia, esto no será fácil.  “Será difícil nivelar el campo de juego absolutamente, pero ¿cuánto esfuerzo se hará para nivelarlo más?”, señala el reporte del Foro Económico Mundial.

Sin duda, el COVID-19 ha venido a sacudir al mundo, ahora será cuestión de analizar las lecciones que se han aprendido durante este tiempo, y que deberá cambiar a partir de ahora. Es tiempo de invertir más en educación. Es  momento de hablar de manera más abierta sobre la importancia de la salud mental y el bienestar de alumnos, docentes y personal no académico. Es momento de replantearnos si los sistemas de evaluación que usábamos hasta ahora siguen vigentes para garantizar el aprendizaje efectivo. 

Fuentes:

https://hipertextual.com/2020/02/coronavirus-china-internet

https://observatorio.tec.mx/edu-news/lecciones-covid-19-educacion

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